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dagda37

LA NOCHE MAS CORTA

LA NOCHE MAS CORTA LA NIT DE SANT  JOAN /  LA NOCHE DE SAN JUAN 

Tengo  que responderle a mi buen amigo Harry, su pregunta realmente me pone en un compromiso, ¿cómo contarlo?

Así empezó todo.

La celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad.

Ni que decir tiene que esta fiesta solsticial es muy anterior a la religión católica o mahometana. Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta festividad es la celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el  Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.

Esta es una fecha en la que numerosas leyendas fantásticas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo, ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad.

Actualmente es una fiesta de bailes en la calle, conciertos, cenas de amigos, bares que cierran al alba, y cuando menos lo esperas de alguna esquina sale un “ball de diables” (baile de diablos) el fuerte sonido de los tambores con su ritmo hipnótico te pone sobre aviso , esquivas chispas, explosiones, fuegos de artificio, los “diables” nos han conducido a todos al rincón que querían, de pronto detrás nuestro empiezan a sonar nuevos tambores, ajusto mi sombrero de paja, todo huele a pólvora y las bengalas tiñen la noche de colores increíbles; Una chica a mi lado tira de mi brazo, ríe y me grita: ¡corre!

Sé que los “diables” anteriores ya han recargado, al ritmo frenético de los tambores  empiezan a bailar, mientras brazo en alto esparcen un sinfín de chispas a su alrededor.

No hay salida, Tarragona es una fiesta.  

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